domingo, 23 de septiembre de 2012

Nuestra experiencia en Quibdó con Cuerpo Sonoro


Primer Encuentro Nacional de Cuerpo Sonoro


Como parte del enriquecimiento de la labor del grupo docente y de auxiliares de aula, venimos gozando de diversos espacios  de formación.  En días pasados, Luisa González, (docente de música del Centro) y yo, participamos de una maravillosa experiencia: el Primer Encuentro Nacional de Cuerpo Sonoro, un proyecto adelantado por el Ministerio de Cultura. 

Retornamos cargadas de tonadas y danzas hermosas, de cercanías a las múltiples expresiones de la infancia y reafirmadas en la convicción que avanzamos por buen camino en nuestro proyecto. 

Ana Arango, antropóloga y etno-musicóloga, fue la maravillosa anfitriona directa que movilizó las alianzas entre muchas instituciones, para hacer realidad este espacio. Los invitamos a abrir este blog amigo, en el que podrán ampliar la información del encuentro de Cuerpo Sonoro y mucho más:


Maritza Díaz
Directora 
Centro de Expresión Artística Mafalda


Diversas formas de ser niño
Septiembre 11 al 15
Quibdó, Chocó.





Las particularidades de la hermosa tierra y gente chocoana me contagiaron de energía y alegría. Alegría que sentí desde el momento en que recibí la invitación a participar en este encuentro de Cuerpo Sonoro y que se multiplicó con cada una de las experiencias académicas como de las vivencias corporales y sonoras  que en Quibdó pude encontrar.







Alegría al escuchar voces de todas las regiones del país de madres comunitarias, docentes y académicos quienes llenos de entusiasmo y compromiso están trasformando sus prácticas y relaciones con los niños y las niñas con base en una concepción más abierta y equitativa de la infancia. Gracias al proyecto de Cuerpo Sonoro se viene ganado en el reconocimiento de los saberes y emociones propios de los niños y las niñas, para que Las diversas formas de ser niño que se reflejan a través de singulares corporalidades y sonoridades, se conviertan en el punto de partida de la labor y de la responsabilidad de los educadores para con la primera infancia.






Alegría de compartir y conocer las diversas expresiones culturales de la tradición chocoana a través del sonido y movimiento, de la música y la danza, que hacen parte de su cotidianidad e identidad y que comparten llenos de goce y emoción.

Alegría y orgullo de saber que hago parte de un proyecto pedagógico y educativo que no solamente logra influir en su propia comunidad y realidad educativa, sino que además viene impactando y trasformando paradigmas a nivel nacional.

Alegría de nutrir mi experiencia personal y docente con vivencias y talleres que me ratifican la importancia de desarrollar procesos integrales donde se involucren todos los aspectos de la naturaleza humana desde lo social, emocional y mental, para de esta forma educar y educarse para la vida. 


Alegría de compartir con Maritza espacios de enriquecimiento y crecimiento conjunto para alimentar con estas sonoridades y 
corporalidades nuestra presencia en Mafalda.


Durante estos días los niños y niñas de Mafalda han reconocido el Chocó a través de su gente, sus etnias, su música y sus bailes. 





Continuaremos  compartiendo con ellos el disfrute y la naturalidad de moverse y gozar con la música, el placer de reunirse en torno a las expresiones culturales propias de la tradición colombiana, vinculando la identidad desde un dialogo equitativo con expresiones contemporáneas que nos permita construir cultura.

Como lo dije anteriormente, llego a Bogotá y a Mafalda cargada de alegría y energía, llego renovada y entusiasmada, llego Feliz. 


Luisa González
Docente encargada del área de música
Centro de Expresión Artística Mafalda








jueves, 20 de septiembre de 2012

Los pies de los niños y las niñas



Cuando bebés, los niños y las niñas pueden llevar sus pies hasta su nariz o su boca.  Le hablan a sus pies, mientras los descubren y redescubren, usando todos sus sentidos.  El color, la textura, el sabor, el olor en los rincones de esas “patitas” pueden ser fuente incansable de asombro. Las sensaciones que penetran su cuerpo por esta especie de “raíz” que tenemos los seres dotados de pies, son para los niños y las niñas la manera que inician su andar por el mundo.


Sus pies les llevan del paso titubeante, a caminar con firmeza, a correr, al salto y  hasta el baile o la caricia. En este proceso ellos y ellas repasan lo que como especie duramos millones de años recorriendo.




Pero, no por hacerlo más pronto, serán sus pasos en la vida más firmes y decididos. Es por dar esos pasos hacia donde su espíritu los lleva, es poder contar con una mano atenta, que les brinde apoyo, pero que les suelte en el momento justo. Es por caerse y levantarse. En cada paso ellos y ellas construyen la confianza que necesitan para andar sus caminos.







Queremos que los niños y las niñas puedan gozar y jugar por los pies, con las miles de sensaciones que están al “alcance del pie”. Sabemos que así andarán por la vida sabiendo cuan valiosos son, cuanto les permiten sus pies y agradeciéndolo en cada paso. 


Pero, si por algún motivo no están las manos o los pies, la visión, el oído, el movimiento o cualquier otra facultad, será el espíritu que encuentra en esa situación una oportunidad para expandir otros miles de recursos presentes en el cuerpo y crecer, crecer, crecer... Todos los años, hemos tenido el privilegio de crecer en la experiencia del encuentro con niños y niñas con múltiples  características corporales o neurológicas y siempre ha sido una experiencia maravillosa. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Las manos de las niñas y los niños






Las manos de los niños y las niñas aparecieron en sus vidas a las pocas semanas de existencia. Con ellas palparon ese mundo líquido y cálido que los envolvió mientras crecían allí adentro. Asomándose al mundo, por medio de sus manos han experimentado miles de sensaciones, que más allá del tocar, llevan mensajes a todo el cuerpo, al pensamiento y al corazón. Con el contacto de cada encuentro los niños y las niñas experimentan la fascinación de “tener el mundo en sus manos”. 

Con las manos ellos y ellas entran en con-tacto y se comunican. Las manos tienen palabras y, por tanto, misterios y poesía. 

Las manos son instrumentos musicales, suenan y hacen sonidos. Haciendo gala de su género las manos guardan dulces caricias y abrazos. 



Pero, a veces, las manos dan muestra de miedo, impaciencia o irritación y se transformar en “manotazos”.  Entonces con el brazo extendido y la mano levantada y firme, nuestros niños y niñas aprenden a decir: “alto ahí”. Así distinguen aquello que no desean y que sienten que no es bueno para ellos. En nuestro proyecto sabemos con certeza que si para protegerse desde el comienzo pueden decir alto ahí, a diferencia de responder con una mano empuñada, el mundo cambiará. También sabemos que es necesario reconocer la mano del otro para no traspasar el límite que marca.


Con las manos resueltas a deleitarse con texturas, formas, movimientos, sonidos o colores, los niños y las niñas juegan, crean y construyen. Con las manos levantan, cargan, ensamblan, agencian sus propósitos. En las manos hay números y ecuaciones, cantidades y proporciones. 



Las manos de los niños y las niñas son únicas, como los son ellos y ellas!. A ellos les gustan sus manos porque les permiten manipular un mundo infinito. No les preocupa si son redondeadas, claras u oscuras; si los dedos son largos o cortos; son sus manos y así las disfrutan. Ojalá no los desviemos de ese amor por sí mismos, que experimentan en sus manos, llenándolos de historias sobre manos adecuadas, blancas o negras, bonitas o feas. 

¡¡Los invitamos a recorrer el mundo de la mano de los niños y las niñas‼